Un fuerte terremoto ha sacudido la provincia de Málaga y otras áreas de Andalucía, generando preocupación entre los residentes. Este seísmo, con una magnitud de 4,8, tuvo su epicentro en Fuengirola y se registró a las 10:38 de la mañana del 5 de diciembre de 2025, a una profundidad de 77 kilómetros. Aunque el Instituto Geográfico Nacional (IGN) inicialmente reportó una magnitud de 4,2, posteriormente se corrigió a 4,8, lo que indica la importancia de la magnitud en la evaluación de su impacto.
### Impacto del Terremoto en la Región
El temblor se sintió en casi toda la provincia malagueña, así como en otras provincias andaluzas como Sevilla y Córdoba. El teléfono de emergencias 112 recibió más de 40 llamadas de ciudadanos alarmados, quienes reportaron el fenómeno desde diversas localidades. En Málaga, las alertas llegaron desde la capital, así como de municipios como Vélez Málaga, Benalmádena, Torremolinos, Marbella y Alhaurín de la Torre. La sensación del temblor fue descrita por muchos como leve, con una duración de entre 2 y 5 segundos.
Los testimonios de los ciudadanos reflejan la inquietud que generó el evento sísmico. Un usuario de Benalmádena comentó que sintió un movimiento fuerte que hizo temblar las hojas de las plantas, describiéndolo como una experiencia desagradable. Otro residente de Arroyo de la Miel, que vive en la última planta de un edificio de cuatro pisos, comparó el temblor con el traqueteo que se siente en un tren al cambiar de vías. Estos relatos subrayan la naturaleza inesperada y perturbadora de los terremotos, incluso cuando no causan daños significativos.
### Reacciones y Medidas de Seguridad
Tras el seísmo, la Junta de Andalucía activó la fase de preemergencia del Plan ante riesgo sísmico, una medida que busca preparar a la población y a los servicios de emergencia para posibles réplicas o situaciones de emergencia. Este tipo de terremotos, aunque no son comunes, tampoco son extraordinarios, según los expertos del IGN, quienes señalan que se registran con cierta regularidad en la región. De hecho, solo unos días antes, el 1 de diciembre, se había registrado otro terremoto de magnitud 3,2 en Estepona, lo que pone de relieve la actividad sísmica en la zona.
Los niveles de intensidad del terremoto variaron en diferentes localidades. En lugares como Algarrobo, Alhaurín el Grande y Vélez-Málaga, se reportó una intensidad de III, mientras que en otras áreas como Málaga y Torremolinos, la intensidad fue de II-III. Esta variabilidad en la percepción del temblor es común en eventos sísmicos, ya que depende de factores como la distancia al epicentro y la geología local.
La comunidad científica y los servicios de emergencia continúan monitoreando la situación, y se insta a la población a mantenerse informada y preparada ante cualquier eventualidad. La educación sobre cómo reaccionar ante un terremoto es crucial para minimizar el pánico y garantizar la seguridad de los ciudadanos. Las autoridades locales han recordado a la población la importancia de tener un plan de emergencia familiar y de estar atentos a las recomendaciones de los expertos.
En resumen, el terremoto de magnitud 4,8 en Fuengirola ha dejado una huella en la memoria de los malagueños, recordándoles la naturaleza impredecible de los fenómenos naturales y la importancia de estar preparados. A medida que la comunidad se recupera de este evento, la solidaridad y el apoyo mutuo serán esenciales para afrontar cualquier desafío futuro.
