La comunidad periodística de Málaga y Alicante se encuentra de luto tras el fallecimiento de Enrique Entrena Palomero, un destacado periodista que dedicó su vida a la profesión y dejó una huella imborrable en el mundo del periodismo. A los 82 años, Enrique falleció en la capital malagueña, donde fue despedido por familiares, amigos y colegas en una emotiva ceremonia en el cementerio de San Gabriel. Su trayectoria profesional abarcó varias décadas y se caracterizó por su dedicación, ética y pasión por la información.
### Un Comienzo Prometedor en el Periodismo
Nacido en 1944 en una familia malagueña, Enrique Entrena pasó su infancia en Melilla, donde desarrolló un fuerte vínculo con su tierra natal. Su familia se trasladó a Madrid debido al trabajo de su padre, y fue en la capital donde Enrique comenzó a forjar su futuro en el periodismo. Estudió en la Universidad Complutense de Madrid, donde se graduó en Periodismo y complementó su formación con cursos de Derecho y varios idiomas, incluyendo inglés, francés y catalán.
Su carrera profesional comenzó en Alicante, donde trabajó en ‘La Verdad de Alicante’. Durante su tiempo en este medio, se destacó como un reportero riguroso y comprometido, ganándose el respeto de sus colegas y lectores. Posteriormente, dio el salto al diario ‘Información’, donde continuó perfeccionando sus habilidades y consolidándose como un periodista de referencia en la región.
En 1993, Enrique Entrena se unió a la redacción de SUR, un periódico de gran prestigio en Málaga. Allí, se integró en la sección de Actualidad, donde desempeñó labores de mesa y edición. Su capacidad para contar historias y su dedicación al periodismo lo convirtieron en un pilar fundamental del equipo editorial. Enrique no solo se limitó a informar; también se preocupó por formar a las nuevas generaciones de periodistas, compartiendo su conocimiento y experiencia con aquellos que comenzaban en el oficio.
### Un Legado de Amistad y Pasión
Los recuerdos de Enrique Entrena son un testimonio de su carácter amable y generoso. Aquellos que tuvieron la suerte de conocerlo lo describen como un amigo leal y un compañero excepcional. Su pasión por el periodismo iba de la mano con su amor por la cultura y la literatura. Era un ávido lector y disfrutaba de compartir sus lecturas y reflexiones con quienes lo rodeaban. Un compañero de trabajo recordó: «Era un periodista con mucha personalidad y una gran formación cultural. Siempre estaba dispuesto a ayudar y a compartir su conocimiento».
Además de su carrera periodística, Enrique era un gran aficionado al fútbol, siendo un ferviente seguidor del FC Barcelona. Su amor por el deporte se extendía a su vida cotidiana, donde disfrutaba de las conversaciones sobre fútbol con amigos y colegas. También era un enamorado de El Palo, un barrio de Málaga que conocía a la perfección. Era habitual verlo en el mercado local, donde interactuaba con los comerciantes y vecinos, siempre con una sonrisa y una palabra amable.
La comunidad periodística y la sociedad en general han perdido a un gran profesional y a una persona entrañable. Enrique Entrena Palomero no solo dejó un legado en el ámbito del periodismo, sino que también tocó las vidas de quienes lo conocieron. Su dedicación a la verdad y su compromiso con la ética periodística son un ejemplo a seguir para las futuras generaciones de comunicadores.
En un mundo donde la información es más accesible que nunca, el legado de Enrique nos recuerda la importancia de la integridad y la responsabilidad en el ejercicio del periodismo. Su vida y obra seguirán inspirando a aquellos que buscan contar historias con honestidad y pasión, manteniendo viva la llama del periodismo comprometido y de calidad.
La despedida de Enrique Entrena ha dejado un vacío en el corazón de muchos, pero su espíritu y su legado perdurarán en el tiempo. Su vida es un recordatorio de que el periodismo no es solo una profesión, sino una vocación que requiere dedicación, pasión y un profundo respeto por la verdad.