Antonio Gómez-Guillamón, presidente y fundador de AERTEC, recibió el premio al mejor directivo embajador del sur de España en los VII Premios PEC. El galardón reconoce su liderazgo en la proyección internacional de la industria tecnológica andaluza. Su trayectoria refleja cómo el talento local puede escalar a mercados globales. El premio refuerza el papel estratégico de Andalucía en la cadena de valor aeroespacial europea. CESUR otorgó el reconocimiento en un acto con más de 300 empresas y autoridades en Madrid.
¿Por qué este premio refleja un cambio estructural en la economía andaluza?
El reconocimiento no celebra solo una persona. Valida un modelo de desarrollo basado en innovación tecnológica, asociacionismo empresarial y capacidad exportadora desde el sur de España. Hasta hace una década, Andalucía era percibida como periférica en sectores de alta tecnología. Hoy, con clústeres como Andalucía Aerospace, liderados por figuras como Gómez-Guillamón, la región aporta ingeniería crítica a programas de la ESA y la UE.
El impacto económico es tangible: el sector aeroespacial andaluz genera más de 1.200 millones de euros anuales y emplea a más de 8.500 profesionales. AERTEC, con sede en Sevilla y oficinas en Madrid, Bruselas y Washington, facturó 127 millones de euros en 2025. Su crecimiento se vincula directamente a la apuesta por I+D+i y la formación especializada en universidades andaluzas.
¿Cómo se articula el marco legal y práctico que sostiene este ecosistema?
El impulso no es espontáneo. Depende de instrumentos como el Plan Estratégico Aeroespacial de Andalucía 2023–2030, aprobado por la Junta. Este plan coordina fondos europeos del NextGenerationEU, incentivos fiscales para I+D deducible al 150 %, y la figura del Centro de Innovación Aeroespacial (CIA) en Sevilla.
Además, la Ley 10/2022 de Impulso a la Industria Avanzada de Andalucía establece mecanismos de colaboración público-privada obligatoria en proyectos estratégicos. Gómez-Guillamón ha participado en comités técnicos de esta ley. Su rol como presidente del Clúster Andalucía Aerospace es clave: agrupa a 142 empresas, 12 universidades y 7 centros tecnológicos. Esto permite escalar capacidades de certificación aeronáutica, ciberseguridad espacial y modelado de sistemas críticos.
La formación como palanca de sostenibilidad
Sin talento local, no hay ecosistema. Gómez-Guillamón impulsó acuerdos con la Universidad de Sevilla y la UMA para programas duales en ingeniería aeroespacial y gestión de proyectos tecnológicos. Más del 65 % de los ingenieros contratados por AERTEC en 2025 son andaluces formados localmente.
¿Qué papel juega la internacionalización en la estrategia del sur de España?
AERTEC no opera solo desde Andalucía. Su presencia en Bruselas y Washington permite influir en normativas de la Agencia Espacial Europea (ESA) y del Departamento de Defensa de EE.UU.. Esto convierte a Málaga, Sevilla y Cádiz en nodos de toma de decisiones técnicas, no solo de ejecución.
El sur de España ya participa en el 12 % de los contratos europeos de sistemas de navegación por satélite y en el 8 % de los proyectos de vehículos de lanzamiento reutilizables. Esta proyección internacional no depende de subvenciones únicas. Se sustenta en certificaciones internacionales (EN 9100), alianzas con Airbus Defence & Space, y la capacidad de liderar consorcios transnacionales.
Datos Clave
- AERTEC facturó 127 millones de euros en 2025, con un crecimiento del 18 % interanual.
- El Clúster Andalucía Aerospace reúne a 142 empresas y representa el 34 % del empleo aeroespacial regional.
- Andalucía aporta el 7,2 % de la facturación nacional del sector aeroespacial, según el Informe Anual de la CEA (2025).
- Más del 65 % de los ingenieros de AERTEC son formados en universidades andaluzas.
- El Plan Estratégico Aeroespacial de Andalucía moviliza 420 millones de euros hasta 2030.
¿Cómo impacta este modelo en la cohesión territorial y la inversión extranjera?
El reconocimiento a Gómez-Guillamón no es simbólico. Atrae inversión directa. En 2025, tres multinacionales aeroespaciales anunciaron nuevas plantas en la provincia de Cádiz y Málaga. El Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) registró un aumento del 41 % en solicitudes de licencias para empresas de tecnología espacial.
El marco legal actual exige que los fondos públicos prioricen proyectos con retorno local: empleo cualificado, transferencia tecnológica y formación. Esto evita la fuga de cerebros y refuerza la soberanía tecnológica. El sur de España ya no es solo un lugar de producción. Es un centro de diseño de sistemas críticos, gestión de misiones espaciales y desarrollo de software de vuelo certificado.
El liderazgo de Gómez-Guillamón demuestra que la excelencia técnica y la responsabilidad territorial no son incompatibles. Su modelo combina rigor ingenieril, compromiso con el tejido productivo local y visión geopolítica. Esa combinación es la que posiciona al sur de España como un actor relevante en la nueva economía espacial europea.
