La exposición ‘Voluntades’, en el Ateneo de Málaga, confronta al público con la realidad visible pero ignorada de las personas sin hogar. A través de 36 retratos en blanco y negro, la fotógrafa Victoria Abón humaniza a quienes duermen en las calles de la ciudad. La muestra incluye también a voluntarios de Cruz Roja y a animales de compañía, como Estrella, la perra de Miguel Ángel. No es arte distante: es testimonio urgente, ético y profundamente local.
¿Qué revela ‘Voluntades’ sobre la exclusión social en Málaga?
La exposición desmonta estereotipos con crudeza visual y narrativa. Abón no retrata a ‘invisibles’, sino a personas con nombre, historia y dignidad. Alexander, ilustrador de 30 años, aparece con camisa y pulsera de ‘Amor’. Su historia: trabajo estable, sueldo insuficiente, ruptura sentimental y, finalmente, la calle. Otros retratados tienen formación universitaria, experiencia laboral o antecedentes de empleo estable. Ninguno encaja en el cliché de la marginalidad como consecuencia exclusiva de adicciones.
El rol del nombre y la mirada
Cada retrato lleva el nombre completo del retratado. Abón insiste: «Los llaman por su nombre». Esa práctica —cotidiana entre los voluntarios de Cruz Roja— es un acto político. Rompe con la deshumanización sistémica. La mirada directa al objetivo no pide compasión: exige reconocimiento.
¿Cómo se articula el apoyo social en la calle de Málaga?
Los voluntarios de Cruz Roja no aparecen como figuras auxiliares, sino como contrapunto ético. Sus retratos comparten espacio con los de las personas sin hogar. La exposición incluye una zona audiovisual que documenta su labor diaria: entrega de alimentos, acompañamiento emocional, escucha activa y gestión de recursos. No se trata de asistencia puntual, sino de vínculo sostenido.
La presencia de los animales
Estrella, la perra de Miguel Ángel, no es un detalle anecdótico. Su inclusión refleja una realidad documentada: el 22 % de las personas sin hogar en Andalucía comparte su situación con una mascota. Los animales no son obstáculo para la inclusión: son parte de su red afectiva y su identidad. Su presencia desafía protocolos burocráticos que excluyen a quienes no pueden dejar a sus animales en albergues.
¿Cuál es el impacto económico y social de la exclusión residencial en Málaga?
Málaga registra un aumento del 37 % en personas sin hogar desde 2020, según datos de la Federación Andaluza de Entidades de Apoyo a las Personas Sin Hogar (FAES). El alquiler medio supera los 950 €/mes, mientras el salario mínimo interprofesional ronda los 1.130 €. La brecha entre ingresos y coste de la vivienda es insostenible. El paro juvenil en la provincia alcanza el 34,2 % (INE, 2025), y la precariedad laboral afecta a más del 60 % de los contratos temporales.
El marco legal vigente
La Ley 19/2023 de Vivienda obliga a los ayuntamientos a elaborar planes locales de vivienda. Sin embargo, Málaga aún carece de un Plan Municipal de Erradicación de la Pobreza Habitacional con presupuesto ejecutable. La falta de coordinación entre servicios sociales, sanidad y vivienda genera lagunas en la atención integral. La exposición ‘Voluntades’ actúa como denuncia silenciosa de esa inacción institucional.
¿Qué aporta la fotografía como herramienta de cambio social?
Abón no busca solo visibilizar: busca interpelar. Su trabajo se inscribe en la tradición del fotoperiodismo ético, donde la imagen no explota, sino que responsabiliza. La sala Pérez Estrada del Ateneo se convierte en espacio de encuentro: entre miradas, entre realidades, entre responsabilidades. La fotografía aquí no es documento pasivo. Es llamado a la acción colectiva.
Datos Clave
- La exposición ‘Voluntades’ reúne 36 retratos en blanco y negro.
- Incluye a personas sin hogar, voluntarios de Cruz Roja y sus animales de compañía.
- El 37 % de aumento en personas sin hogar en Málaga desde 2020.
- El 22 % de personas sin hogar en Andalucía vive con una mascota.
- La Ley 19/2023 de Vivienda exige planes locales, pero Málaga no los ha implementado con financiación real.
- El alquiler medio en Málaga supera el 84 % del salario mínimo.
La exposición no es un punto final. Es un punto de partida. Cada retrato es una prueba de que la exclusión no es inevitable: es política, es evitable, es reversible.
