La construcción de la desaladora de la Axarquía ha sido un tema de gran relevancia en la región, especialmente considerando la creciente necesidad de agua para riego y abastecimiento urbano. Este proyecto, que se estima costará alrededor de 100 millones de euros, ha enfrentado varios obstáculos que han retrasado su avance. A continuación, se presentan los aspectos más destacados sobre el estado actual de la desaladora y su importancia para la comunidad.
La necesidad de esta infraestructura surge de la creciente demanda de agua en la comarca, que se estima en aproximadamente 22 hectómetros cúbicos al año. La mitad de este suministro se destinará al uso urbano, mientras que la otra mitad se utilizará para riego agrícola, especialmente en cultivos subtropicales. Actualmente, las fuentes de agua en la región incluyen el embalse de La Viñuela y los pozos del Chíllar, que han sido cruciales durante períodos de sequía. Sin embargo, estas fuentes no son suficientes para cubrir la demanda creciente, lo que hace que la desaladora sea una solución necesaria.
### Proceso de Construcción y Obstáculos
El proceso de construcción de la desaladora ha sido más complicado de lo esperado. La redacción del anteproyecto ha enfrentado dificultades, especialmente en la determinación del emplazamiento y en la garantía del suministro energético necesario para su funcionamiento. Hasta que no se finalice este documento, Acuamed, la sociedad estatal encargada del proyecto, no podrá iniciar la tramitación formal.
Inicialmente, se esperaba que el anteproyecto estuviera listo antes del verano, pero diversos factores han causado retrasos. Uno de los principales retos ha sido la elección del lugar donde se ubicará la planta. Aunque se había considerado un área cercana a la actual depuradora de aguas residuales y al centro comercial El Ingenio, finalmente se ha decidido que la planta se construya en Las Campiñuelas, en el Camino de Torrox. Esta decisión se tomó tras evaluar las condiciones del terreno y su proximidad a la costa.
Acuamed ha contratado una consultoría para supervisar el desarrollo del anteproyecto, con un plazo de 18 meses para su finalización. La planta de desalación está diseñada para tener una capacidad nominal de hasta 25 hectómetros cúbicos al año, con la posibilidad de duplicar esta capacidad en el futuro si es necesario. Actualmente, la provincia cuenta con una desaladora en Marbella, que produce 20 hectómetros cúbicos al año, y se están considerando otras ubicaciones para futuras plantas, lo que refleja la creciente necesidad de soluciones sostenibles para el abastecimiento de agua.
### Impacto en la Comunidad y el Medio Ambiente
La desaladora de la Axarquía no solo es crucial para satisfacer la demanda de agua, sino que también tiene un impacto significativo en la comunidad y el medio ambiente. La infraestructura está diseñada para ser sostenible, minimizando su huella ecológica y garantizando que el proceso de desalación no afecte negativamente a los ecosistemas locales.
Además, la creación de esta planta generará empleo durante su construcción y operación, lo que beneficiará a la economía local. Los regantes de la región se han organizado en una junta central y han establecido una colaboración con la empresa de aguas mancomunal, actuando como ‘clientes’ finales del proyecto. Esto asegura que las necesidades de los agricultores y de la comunidad en general sean consideradas en el desarrollo de la infraestructura.
La financiación del proyecto será cubierta por Acuamed, que actuará como promotora y supervisora de la obra. Los usuarios devolverán el costo a través de un canon durante un período de 50 años, lo que garantiza que la inversión sea sostenible a largo plazo. Este modelo de financiación es fundamental para asegurar que la infraestructura pueda mantenerse y operar eficientemente en el futuro.
En resumen, la desaladora de la Axarquía representa un paso importante hacia la solución de los problemas de abastecimiento de agua en la región. A medida que se superan los obstáculos en su construcción, la comunidad espera con ansias los beneficios que esta infraestructura traerá, tanto en términos de suministro de agua como de desarrollo económico y social. La colaboración entre las autoridades, los regantes y la sociedad estatal será clave para el éxito de este proyecto, que promete ser un pilar fundamental para el futuro de la Axarquía.
