Las ciudades de Málaga y Cádiz no son solo patrimonio histórico: son motores económicos con potencial para ofrecer oportunidades en todas las etapas de la vida. La Fundación Unicaja impulsa proyectos concretos de vivienda social, emprendimiento local y protección del patrimonio, alineados con una visión urbana sostenible y equitativa. Su estrategia responde a una brecha real: los ayuntamientos gestionan solo el 13% del gasto público, pese a soportar la mayor demanda ciudadana.
¿Por qué las ciudades son clave para el crecimiento económico?
Las urbes concentran talento, innovación y capital humano. Según Edward Glaeser y Edmund Phelps, son el primer escenario donde se materializa el progreso económico. En Málaga y Cádiz, esa dinámica se refuerza con su historia liberal, su legado industrial y su papel en movimientos culturales como la Generación del 27.
La descentralización no se traduce en autonomía financiera
España figura entre los países más descentralizados del mundo. Sin embargo, los municipios carecen de los recursos para cumplir sus funciones esenciales. La financiación insuficiente limita su capacidad para resolver problemas cotidianos: acceso a vivienda asequible, movilidad sostenible o servicios sociales de proximidad.
¿Cómo compensa la colaboración público-privada esta asimetría?
La Fundación Unicaja actúa como puente entre la administración y la sociedad civil. Su intervención no sustituye al Estado, sino que lo complementa con agilidad y especialización. En Málaga, impulsa programas de inclusión residencial para jóvenes y mayores. En Cádiz, financia incubadoras de emprendimiento social vinculadas al sector náutico y cultural.
Proyectos con impacto medible
- El programa Vivienda + ha facilitado 217 alquileres sociales con opción a compra en los últimos tres años.
- La red InnovaBarrio ha generado 89 nuevas empresas en zonas de alta vulnerabilidad.
- La restauración del Mercado Central de Cádiz y el Palacio de la Aduana en Málaga ha reactivado 140 puestos de trabajo directos.
¿Qué marco legal permite esta acción colaborativa?
La Ley 49/2002, de régimen fiscal de las entidades sin fines de lucro, y la Ley 4/2021, de impulso a la economía social, reconocen el papel de las fundaciones como agentes de cohesión territorial. Además, el Plan Estratégico de Ciudades 2030 del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana exige alianzas con el sector privado para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en entornos urbanos.
El impacto económico va más allá de los indicadores
Cada euro invertido por la Fundación Unicaja en proyectos urbanos genera 2,3 euros en valor económico local, según el informe anual de evaluación de impacto 2025. Ese multiplicador se explica por la contratación local, la retención de talento y la reducción de costes sociales derivados de la exclusión residencial o laboral.
¿Qué desafíos persisten en la gobernanza urbana?
La fragmentación competencial sigue obstaculizando soluciones integrales. Por ejemplo, la gestión del suelo, el transporte y la vivienda responde a distintas administraciones. Sin una coordinación real entre el Gobierno central, las comunidades autónomas y los ayuntamientos, los esfuerzos privados, por bien intencionados que sean, tienen límites estructurales.
Datos Clave
- Los ayuntamientos gestionan solo el 13% del gasto público, pese a ser los primeros responsables de servicios esenciales.
- Málaga y Cádiz comparten una tradición de vanguardia liberal, desde la Constitución de 1812 hasta la Ley de Bases de Régimen Local de 1985.
- La Fundación Unicaja ha destinado 42,7 millones de euros a proyectos urbanos entre 2022 y 2025.
- El 78% de los beneficiarios de sus programas de vivienda tienen menos de 35 años o más de 65.
- La colaboración con los ayuntamientos se formaliza mediante convenios de colaboración con cláusulas de evaluación de impacto social y económico.
La apuesta por ciudades que generan oportunidades no es una aspiración abstracta. Es una estrategia económica con base legal, respaldada por datos y ejecutada con rigor. En Málaga y Cádiz, esa estrategia ya está transformando barrios, creando empleo y reforzando la cohesión social. La clave está en alinear intereses públicos y privados con objetivos medibles y responsabilidad compartida.
