Pedro Sánchez realiza su cuarta visita a China en cuatro años. Es la primera calificada como oficial por Pekín. La gira ocurre en un escenario de tensión geopolítica creciente. España busca consolidar su alianza estratégica con China. El objetivo es impulsar cooperación económica y diplomática. También se espera que Pekín asuma un rol más activo en la desescalada de crisis en Irán, Ucrania y Líbano. La visita refleja un cambio estructural en la política exterior española.
¿Por qué esta cuarta visita a China es histórica para España?
Nunca antes un presidente español había visitado China cuatro veces en un solo mandato. Esta frecuencia marca un giro estratégico. España prioriza el diálogo con potencias no occidentales. El Gobierno español considera a China un actor clave en la gobernanza global. La elevación del estatus a visita oficial implica protocolo de Estado. Incluye la participación de Begoña Gómez, un gesto simbólico de reconocimiento diplomático.
El nuevo equilibrio geopolítico español
España ya no se alinea automáticamente con la agenda de Washington. La postura crítica frente a las operaciones militares de EE.UU. e Israel en Oriente Medio ha generado fricciones con la administración Trump. En ese vacío, Madrid busca respaldo en Pekín. China no ha mediado directamente en Irán, pero ha condenado las violaciones del derecho internacional. Su influencia en Teherán y Beirut es indiscutible. España apuesta a que ese peso se traduzca en acciones concretas.
¿Qué busca España en su agenda económica con China?
El comercio bilateral superó los 42.000 millones de euros en 2025. España exporta vino, aceite de oliva y maquinaria. Importa electrónica, baterías y componentes para automoción. Pero el desequilibrio persiste: el déficit comercial con China alcanzó los 28.500 millones de euros. El Gobierno español impulsa la internacionalización de pymes y la inversión en infraestructuras verdes con financiación china.
Acuerdos clave en negociación
- Un memorando sobre energía renovable para proyectos solares en Andalucía y Castilla-La Mancha.
- Un protocolo de reconocimiento mutuo de certificaciones de calidad alimentaria.
- La ampliación del acuerdo de cooperación en I+D en baterías de litio y vehículos eléctricos.
¿Cómo afecta el marco legal internacional a esta relación?
La Unión Europea ha activado el Reglamento de Inversiones Extranjeras (FIR) para revisar operaciones chinas en sectores sensibles. España aplica este marco con criterio técnico, no ideológico. El Gobierno defiende la soberanía tecnológica, pero rechaza el aislamiento. La Ley de Resiliencia Industrial española exige evaluación de dependencia estratégica en cadenas de suministro. Esto obliga a diversificar proveedores, no a excluir a China.
El rol de la diplomacia económica
El Ministerio de Industria ha creado una unidad especializada en diplomacia económica con Asia. Su función es monitorear riesgos regulatorios y facilitar el acceso al mercado chino. También coordina con la Comisión Europea para alinear posiciones sin sacrificar intereses nacionales.
¿Qué impacto tiene esta relación en la economía española?
China es el segundo socio comercial de España tras Alemania. El 18 % de las exportaciones españolas a Asia van a Pekín. Las inversiones chinas en España superan los 3.200 millones de euros, principalmente en logística, energía y telecomunicaciones. Sin embargo, el riesgo de dependencia es real: el 65 % de las importaciones de tierras raras para la industria verde provienen de China.
Datos Clave
- España ha realizado cuatro visitas oficiales a China en cuatro años: récord histórico.
- El déficit comercial con China fue de 28.500 millones de euros en 2025.
- China es el segundo socio comercial de España, tras Alemania.
- El 65 % de las tierras raras usadas en energía verde provienen de China.
- La visita incluye acuerdos en energía renovable, calidad alimentaria e I+D en baterías.
La relación España-China ya no es complementaria: es estructural. No se trata solo de comercio. Es una apuesta por un orden multipolar donde España busca autonomía estratégica. La visita de Sánchez no es un gesto aislado. Es la consolidación de una política exterior con criterio propio. En un mundo de alianzas cambiantes, España elige la estabilidad sobre la sumisión. La economía, la diplomacia y la seguridad nacional convergen en Pekín.
