Mayo de 2026 registró 101 muertes por calor en España: la cifra más alta para este mes desde que el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) comenzó su seguimiento en 2015. Supera en 3,6 veces la media de la última década. El calor llegó con 15 °C por encima de lo habitual, y los primeros episodios térmicos —antes de la aclimatación fisiológica— fueron los más letales.
¿Por qué mayo registró un récord de muertes por calor?
El cambio climático ha adelantado la llegada de las olas de calor. Los veranos ahora duran hasta seis semanas más que en los años 80. Pero el riesgo no se mide solo por intensidad: la precocidad es clave. En mayo, los cuerpos aún no han desarrollado aclimatación térmica, especialmente en zonas con climas templados.
La ministra de Sanidad, Mónica García, destacó que el umbral de temperatura que desencadena exceso de mortalidad se ha elevado medio grado por adaptación poblacional. Sin embargo, ese ajuste no protege a quienes viven en regiones frías, donde el sistema de salud y los hogares carecen de infraestructura para el calor.
¿Quiénes fueron las personas más afectadas?
- Mujeres mayores de 65 años representaron la mayoría de los fallecidos.
- La mayoría residía en Asturias, Galicia y País Vasco: zonas con baja exposición histórica al calor.
- Estas regiones carecen de aislamiento térmico en viviendas y de planes locales de respuesta al calor.
¿Cómo funciona el nuevo sistema de alertas por calor?
El Plan Nacional de Actuaciones Preventivas 2026 se basa en 182 zonas de meteosalud, definidas por la Aemet según similitud climática. Cada zona tiene su propio umbral térmico de riesgo, calculado con datos históricos de mortalidad y temperatura.
El sistema emite alerta cuando se prevé que la temperatura superará ese umbral durante tres días consecutivos. Esto permite activar medidas preventivas con anticipación: desde llamadas de seguimiento a personas vulnerables hasta apertura de puntos frescos.
¿Qué implica la desagregación territorial?
- Evita alertas genéricas que subestiman riesgos en zonas frías.
- Permite personalizar campañas de concienciación: por ejemplo, en el norte, el mensaje no es «refréscate», sino «reconoce los primeros síntomas del golpe de calor».
- Integra datos de mortalidad diaria, ingresos hospitalarios y consultas en atención primaria, no solo previsiones meteorológicas.
¿Cuál es el impacto económico y legal de esta nueva realidad?
El aumento de episodios precoces de calor genera costes directos e indirectos. En 2025, el gasto sanitario atribuible al calor superó los 215 millones de euros, según el Instituto de Salud Carlos III. Además, se estima una pérdida de 1,2 millones de jornadas laborales por absentismo y disminución de la productividad.
Desde el punto de vista legal, el Plan 2026 refuerza el marco del Real Decreto 664/1997, que obliga a los empleadores a evaluar riesgos térmicos. Ahora, la Inspección de Trabajo puede sancionar a empresas que no adapten sus protocolos ante olas de calor en primavera.
¿Qué cambios prácticos exige el nuevo escenario?
- Actualización de los Planes de Emergencia Municipal para incluir escenarios de calor en abril y mayo.
- Inclusión obligatoria de ventilación cruzada y sombreado en las licencias de obra nueva.
- Extensión del cheque frío a personas mayores en zonas no tradicionalmente cálidas.
Datos Clave
- 101 muertes por calor en mayo de 2026: récord absoluto desde 2015.
- El umbral de mortalidad se ha elevado 0,5 °C por aclimatación poblacional.
- 78 % de los fallecidos residían en zonas norteñas con baja exposición histórica al calor.
- El sistema MoMo detectó un aumento del 42 % en ingresos por deshidratación en centros de salud del norte.
- El Plan 2026 cubre 182 zonas de meteosalud, frente a las 72 del plan anterior.
El calor ya no es un riesgo estacional: es un fenómeno crónico y anticipado. Su gestión requiere actualizar no solo los protocolos sanitarios, sino también las normativas urbanísticas, laborales y de protección social. La vulnerabilidad no se mide en grados, sino en infraestructura, edad y geografía.
