La política española ha experimentado un cambio significativo en la percepción de la extrema derecha, especialmente en el contexto de las elecciones recientes. La narrativa del miedo, que antes se utilizaba como un poderoso instrumento electoral, parece estar perdiendo su efectividad. Este artículo explora cómo la estrategia de movilización basada en el temor a partidos como Vox ha dejado de ser un recurso viable para las fuerzas progresistas, y qué factores han contribuido a esta transformación.
La estrategia del miedo en la política española
Durante años, el miedo a la extrema derecha ha sido una herramienta clave en la estrategia electoral de los partidos progresistas en España. En las elecciones generales de 2023, por ejemplo, el presidente Pedro Sánchez utilizó el discurso de que un gobierno del Partido Popular (PP) y Vox representaría un retroceso en la convivencia y los derechos sociales. Esta narrativa fue efectiva en movilizar a los votantes progresistas, quienes acudieron a las urnas con la premisa de frenar el avance de la extrema derecha.
Sin embargo, la efectividad de esta estrategia ha comenzado a desvanecerse. Según expertos en comunicación política, como Paloma Piqueiras, el miedo puede funcionar como un mecanismo de alerta en momentos puntuales, pero no puede sostenerse indefinidamente. La campaña electoral del 23J demostró que, aunque el temor a Vox logró movilizar a los votantes, esta táctica no es sostenible a largo plazo. La falta de propuestas concretas y la incapacidad de conectar con las preocupaciones reales de los ciudadanos han llevado a una erosión de la credibilidad del PSOE y otros partidos de izquierda.
El desgaste del discurso del miedo
La narrativa del miedo ha sido efectiva en momentos críticos, pero su desgaste se ha vuelto evidente en las elecciones europeas de 2024. A pesar de que el PSOE logró revalidar su gobierno, el discurso centrado en el miedo a Vox ya no resonaba con la misma fuerza. La extrema derecha, aunque sigue siendo un actor relevante, ha dejado de ser percibida como una amenaza inminente por muchos ciudadanos. Esto se debe, en parte, a la normalización de su presencia en el panorama político, facilitada por los pactos del PP con Vox.
El politólogo Eduardo Bayón señala que el PSOE ha tenido dificultades para revertir la narrativa de cambio de ciclo que el PP intentó establecer tras las elecciones autonómicas y municipales de 2023. Aunque el PSOE logró movilizar a su electorado en las generales, la falta de propuestas ambiciosas y la aparición de escándalos de corrupción han debilitado su posición. La percepción de que el PSOE ya no es la única alternativa viable ha contribuido a la pérdida de efectividad del miedo como herramienta electoral.
Factores que han contribuido a la pérdida de efectividad del miedo
Varios factores han influido en la disminución del miedo hacia la extrema derecha en España. En primer lugar, la falta de medidas contundentes en el ámbito social ha llevado a una desafección entre los votantes potenciales del PSOE. La crisis de la vivienda, la corrupción y la calidad del empleo son preocupaciones que han escalado en la lista de prioridades de los ciudadanos, y el gobierno no ha logrado abordar estas cuestiones de manera efectiva.
Además, la institucionalización de la agenda de Vox ha normalizado su discurso y ha diluido la sensación de amenaza que antes generaba. La aceptación de los marcos discursivos de Vox por parte del PP ha contribuido a que muchos ciudadanos vean a la extrema derecha como un actor más en el sistema político, en lugar de una amenaza existencial.
Por otro lado, la fragmentación de la izquierda alternativa ha dificultado la creación de un frente unido que pueda contrarrestar el avance de la extrema derecha. La falta de coherencia entre lo que se dice y lo que se hace ha generado desconfianza entre los votantes, quienes buscan razones tangibles para creer que su voto puede marcar una diferencia en sus vidas cotidianas.
La necesidad de una agenda social sólida
Para que las fuerzas progresistas puedan recuperar la credibilidad y movilizar a su electorado, es fundamental que desplieguen una agenda social que aborde las preocupaciones reales de los ciudadanos. La vivienda, la crisis económica y la corrupción son temas que deben ser prioritarios en la agenda política. La izquierda necesita ofrecer soluciones concretas y significativas que resuenen con las experiencias diarias de las familias españolas.
La antropóloga Nuria Alabao enfatiza que las izquierdas deben sustituir las moralizaciones y los discursos abstractos por políticas concretas. La coherencia entre lo que se dice y lo que se hace es esencial para recuperar la confianza de los votantes. La gente no necesita lecciones sobre lo que debe temer, sino razones tangibles para creer que votar a la izquierda puede suponer una diferencia en su vida cotidiana.
El futuro de la política española
El futuro de la política española dependerá de la capacidad de las fuerzas progresistas para adaptarse a un panorama cambiante. La estrategia del miedo, que una vez fue efectiva, ha perdido su poder y necesita ser reemplazada por una narrativa que ofrezca esperanza y soluciones. La izquierda debe centrarse en construir un relato de avances y transformaciones sociales profundas que permitan visualizar las diferencias entre su gestión y la de la derecha.
La política española se encuentra en un momento crucial. La erosión del miedo hacia la extrema derecha plantea nuevos desafíos para las fuerzas progresistas, que deben encontrar formas innovadoras de conectar con los votantes y abordar sus preocupaciones. La capacidad de la izquierda para ofrecer una alternativa ilusionante y significativa será determinante en las próximas elecciones y en la configuración del futuro político del país.
