Cuba se encuentra actualmente en medio de una crisis sanitaria significativa, enfrentando un brote de dengue y chikunguña que ha llevado a más de 47,000 personas a ser ingresadas en hospitales. Este alarmante aumento en los casos se produce en un contexto de crisis económica que ha debilitado la capacidad del país para responder adecuadamente a emergencias de salud pública. Las autoridades sanitarias han reconocido que los esfuerzos realizados hasta ahora son insuficientes para controlar la propagación de estas enfermedades, lo que ha generado preocupación tanto a nivel nacional como internacional.
La situación ha sido descrita por Francisco Durán, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, como el «principal problema» que enfrenta la isla. En un reciente informe, Durán reveló que solo en un día se registraron 1,706 nuevos casos de fiebre, un síntoma común de dengue y chikunguña, y que 3,226 pacientes fueron ingresados por estas enfermedades. De estos, un número significativo fue atendido en sus hogares, lo que indica que muchos casos no están siendo reportados oficialmente.
### La Crisis Sanitaria en Cuba: Un Contexto Desalentador
La crisis económica que atraviesa Cuba ha tenido un impacto devastador en su sistema de salud. Desde 2021, el país ha visto una reducción del 29% en el número de médicos y del 17% en el personal de enfermería, según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). Esta disminución en el personal médico ha dificultado la capacidad del sistema de salud para atender a los pacientes, especialmente en un momento en que la demanda de atención médica ha aumentado drásticamente debido al brote de enfermedades transmitidas por mosquitos.
Además, la falta de recursos ha limitado las acciones de prevención y control. Las campañas de fumigación, que son esenciales para combatir la proliferación de mosquitos, han disminuido significativamente debido a la escasez de combustible y otros insumos necesarios. Las autoridades han vinculado el aumento de casos de dengue y chikunguña a la acumulación de basura en las calles, un problema que se ha agravado por el deterioro de los servicios públicos.
La situación se ha vuelto aún más crítica tras el paso del huracán Melissa a finales de octubre, que dejó a muchas comunidades en condiciones precarias y propicias para la propagación de enfermedades. Las lluvias intensas y la acumulación de agua estancada han creado un entorno ideal para la reproducción de mosquitos, lo que ha contribuido al aumento de casos de dengue y chikunguña en el país.
### Datos Alarmantes: La Escalofriante Propagación de Enfermedades
Los datos sobre la propagación de estas enfermedades son alarmantes. Entre el 11 de octubre y el 1 de noviembre, Cuba reportó 15,590 casos de chikunguña, acumulando un total de 20,062 casos en los primeros diez meses del año. Esto representa un promedio de 700 nuevos casos diarios, lo que coloca a Cuba en una posición preocupante en comparación con otros países de la región. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha señalado que la incidencia acumulada de chikunguña en Cuba es de 183.43 casos por cada 100,000 habitantes, la más alta de todas las Américas, superando a Brasil y a los promedios del Caribe y del continente.
En cuanto al dengue, los números también son alarmantes. Entre enero y septiembre de este año, se reportaron oficialmente 9,602 casos de dengue, con 115 casos graves y tres fallecimientos. Esta cifra es casi diez veces mayor que los 985 casos reportados en el mismo período del año anterior. La OPS ha advertido que la circulación de diferentes serotipos del virus del dengue puede estar contribuyendo al aumento de casos graves, lo que representa un riesgo adicional para la población.
La OPS ha identificado que las provincias de La Habana, Matanzas y Cienfuegos son las más afectadas, manteniéndose en un estado de muy alto riesgo de infección. La falta de atención médica adecuada y la escasez de recursos han llevado a que muchos enfermos no busquen atención en los centros de salud, lo que complica aún más la situación y dificulta la recopilación de datos precisos sobre la magnitud del brote.
La crisis de salud en Cuba es un recordatorio de cómo las condiciones socioeconómicas pueden influir en la capacidad de un país para enfrentar emergencias sanitarias. La combinación de una infraestructura de salud debilitada, la escasez de recursos y la falta de atención médica adecuada ha creado un entorno en el que las enfermedades transmitidas por mosquitos pueden proliferar sin control. La comunidad internacional observa con preocupación la situación en Cuba, esperando que se implementen medidas efectivas para abordar esta crisis y proteger la salud de la población.
