El desmantelamiento de la central nuclear de Zorita concluye tras 20 años de trabajo técnico riguroso. Se han retirado más de 100.000 toneladas de residuos, incluyendo un 15 % radiactivo. Es el primer caso completo de cierre nuclear en España y uno de los pioneros a nivel global. El terreno de 12 hectáreas, ubicado en Almonacid de Zorita (Guadalajara), volverá a estar libre de contaminación residual en los próximos meses. La propiedad actual es de Naturgy, pero la gestión técnica ha estado bajo la responsabilidad de ENRESA.
¿Por qué el desmantelamiento de Zorita es un hito nacional?
Zorita fue la primera central nuclear operativa en España. Entró en servicio en 1969 y cerró en 2006. Su diseño, de tipo reactor de agua ligera a presión (PWR), marcó el inicio de la era nuclear civil española. No solo fue pionera: también fue la primera en cerrar definitivamente. Ese doble carácter —primera en funcionar y primera en desmantelarse— otorga al proyecto un valor histórico y técnico único.
Su cierre no fue solo técnico. Fue un precedente regulatorio. Estableció los protocolos que hoy rigen el plan de restauración radiológica en instalaciones nucleares. La certificación final de ausencia de contaminación residual servirá como referencia para futuros procesos en Ascó, Vandellós o Trillo.
¿Qué impacto económico tuvo Zorita durante su vida útil?
Durante sus 39 años de operación, la central generó 36.515 millones de kWh. Esa energía equivalía al consumo anual de 25 provincias del tamaño de Guadalajara. Evitó la emisión de 32,37 millones de toneladas de CO₂, un aporte clave a los objetivos climáticos nacionales de la época.
Generó empleo directo para 300 trabajadores y hasta 6.000 puestos indirectos, dinamizando la economía rural de la Alcarria. Tras su cierre, el impacto económico se reorientó: el contrato de desmantelamiento generó más de 1.200 empleos técnicos especializados entre 2006 y 2026. El gasto total superó los 500 millones de euros, financiados con cargo al Fondo para el Financiamiento del Gasto en Residuos Radiactivos.
¿Qué marco legal regula el desmantelamiento nuclear en España?
El proceso se rige por la Ley 25/1964 de Energía Nuclear, actualizada por la Ley 24/2013 del Sector Eléctrico, y supervisado por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Cada fase requiere autorización previa y verificación independiente. El plan de restauración debe cumplir los límites de dosis efectiva anual establecidos en el Real Decreto 1836/1999: máximo 0,3 mSv/año para el público.
ENRESA actúa como entidad gestora bajo mandato del Ministerio para la Transición Ecológica. Su labor incluye la caracterización radiológica, el acondicionamiento de residuos de muy baja actividad (VLLW) y el transporte seguro a El Cabril. Ningún residuo de alta actividad se almacenó en Zorita: todos fueron trasladados a instalaciones autorizadas.
Datos Clave
- Primer desmantelamiento completo de una central nuclear en España
- 20 años de duración (2006–2026), con más de 100.000 toneladas de residuos retiradas
- 15 % de los residuos eran radiactivos; el resto fue gestionado como convencional
- 12 hectáreas restauradas bajo estándares del CSN y la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA)
- Inversión total superior a 500 millones de euros, financiada con fondos sectoriales
¿Cuál es el futuro del terreno tras el desmantelamiento?
Una vez certificada la ausencia de contaminación residual, el terreno volverá a su uso original: suelo no restringido. Naturgy, propietaria actual, evalúa opciones de reutilización compatible con la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana. No se prevé reactivación energética. El emplazamiento no será sede de nueva planta nuclear ni de almacenamiento. La prioridad es la integración paisajística y la devolución al entorno rural. El río Tajo sigue bajo monitoreo continuo por el CSN, con datos públicos actualizados trimestralmente. El caso de Zorita demuestra que el cierre nuclear no es solo un acto técnico: es un compromiso con la seguridad radiológica, la transparencia regulatoria y la responsabilidad intergeneracional.
