En la localidad turística de Cullera, un ambicioso proyecto urbanístico conocido popularmente como el ‘Manhattan’ se encuentra en una encrucijada. Este megaproyecto, que contempla la construcción de 33 torres de 25 alturas y dos hoteles de 40 pisos en primera línea de mar, ha suscitado tanto interés como preocupación entre los residentes y las autoridades locales. Con una inversión estimada de 90 millones de euros y la promesa de generar alrededor de 5,000 viviendas, el futuro de esta iniciativa se ha vuelto incierto, especialmente tras los recientes eventos climáticos que han afectado la región.
### Un Proyecto en el Ojo del Huracán
El ‘Manhattan’ de Cullera no es solo un proyecto arquitectónico; es un símbolo de la ambición urbanística que ha caracterizado a la costa valenciana en las últimas décadas. La idea de transformar esta zona en un destino turístico de primer nivel ha sido respaldada por varios gobiernos locales, pero también ha enfrentado una fuerte oposición por parte de grupos ecologistas y ciudadanos preocupados por el impacto ambiental y social de tal desarrollo.
La historia del proyecto se remonta a la primera mitad de la década de 2000, cuando la burbuja inmobiliaria estaba en pleno apogeo. Aunque se aprobó oficialmente en 2010, la crisis económica que siguió hizo que el desarrollo quedara en un limbo. Sin embargo, con el cambio de gobierno y la llegada de nuevas legislaciones, el proyecto fue reactivado en 2025, generando un nuevo debate sobre su viabilidad y sostenibilidad.
Uno de los aspectos más controvertidos del ‘Manhattan’ es su ubicación. Situado en una zona propensa a inundaciones, el proyecto ha sido criticado por su falta de consideración hacia los riesgos ambientales. La reciente DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) que afectó a la región ha reavivado las preocupaciones sobre la seguridad de construir en áreas vulnerables. Activistas como Adrià Gomar, fundador del colectivo ecologista Verdolaga, han señalado que el proyecto no solo es inviable desde un punto de vista económico, sino que también pone en riesgo la seguridad de los futuros residentes.
### La Resistencia de la Comunidad y el Futuro del Proyecto
La oposición al ‘Manhattan’ ha tomado forma a través de diversas iniciativas ciudadanas y políticas. El grupo municipal de Compromís ha presentado alegaciones al proyecto, argumentando que parte del área designada para el desarrollo se encuentra en suelo no urbanizable de protección litoral. Además, han calificado el proyecto como un intento de revivir un modelo urbanístico que ya ha demostrado ser insostenible.
La situación se complica aún más debido a la reciente respuesta de la Dirección General de Medio Ambiente, que ha dado un plazo de dos meses al Ayuntamiento para justificar la viabilidad del proyecto. Si no se presenta la documentación requerida, el ‘Manhattan’ podría ser declarado como no urbanizable, lo que significaría un golpe mortal para el megaproyecto. Esta incertidumbre ha llevado a muchos a cuestionar si realmente hay una demanda para un desarrollo de tal magnitud en una localidad cuya población residente apenas ha crecido en las últimas décadas.
Cullera, con una población de aproximadamente 24,000 habitantes, enfrenta el dilema de cómo equilibrar el desarrollo turístico con la necesidad de preservar su entorno natural y la calidad de vida de sus residentes. La propuesta de construir 5,000 nuevas viviendas parece desproporcionada en relación con el crecimiento demográfico actual, lo que ha llevado a muchos a preguntarse si este proyecto es realmente un negocio viable o simplemente un eco de la burbuja inmobiliaria del pasado.
La comunidad local se encuentra en un punto crítico, donde la presión por el desarrollo urbano se enfrenta a la necesidad de una planificación sostenible y responsable. La DANA ha servido como un recordatorio de que el cambio climático es una realidad que no se puede ignorar, y que las decisiones de hoy tendrán un impacto duradero en el futuro de la región.
En este contexto, el ‘Manhattan’ de Cullera se convierte en un caso emblemático de los desafíos que enfrentan muchas localidades costeras en España. La lucha entre el desarrollo y la sostenibilidad es un tema que seguirá siendo relevante en los próximos años, y el desenlace de este megaproyecto podría sentar un precedente para futuras iniciativas en la región. La comunidad espera que las decisiones que se tomen en los próximos meses no solo definan el futuro de Cullera, sino que también reflejen un compromiso con un desarrollo más consciente y respetuoso con el medio ambiente.