El mar de Alborán, frente a la Costa del Sol, se ha convertido en un refugio térmico inesperado. Mientras el Mediterráneo occidental registra temperaturas récord —hasta 32 °C en Baleares—, la boya del puerto de Málaga marca apenas 24,5 °C, y se mantiene estable alrededor de los 23 °C. Esto no es casualidad: es el resultado de un fenómeno local con nombre, causa y consecuencias reales para los bañistas, los ecosistemas y la gestión costera.
El mar de Alborán actúa como una isla fresca en medio de un Mediterráneo sobrecalentado
Durante las olas de calor, la atmósfera sobre el sur de España se configura de forma especial. Una masa de aire cálido procedente de África cubre el Mediterráneo occidental, pero no afecta por igual a todas las zonas. En Baleares y el este del mar, el calor se acumula sin escape. En cambio, en el estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán, el viento cambia de comportamiento.
¿Qué es el efecto terral marino?
No es un fenómeno nuevo, pero sí poco conocido. El terral es un viento cálido y seco que desciende desde las sierras malagueñas hacia el mar. Pero en esta ocasión, lo que opera es su versión marina: un flujo de aire que, al desplazarse desde el interior hacia la costa, refuerza la mezcla vertical del agua. Eso evita que el calor se quede atrapado en la superficie.
Este efecto se intensifica porque el viento favorece la subida de aguas frías desde profundidades —un proceso llamado upwelling—. El resultado: el mar no se calienta tanto, aunque el aire sí lo haga.
La «mancha cálida» del Mediterráneo es un indicador de estrés climático
Los expertos de Meteored ya han bautizado como «gran mancha de agua cálida» la zona donde la temperatura superficial marina supera los 30 °C. Se extiende desde el sur de Ibiza hasta el norte de Argelia, y es la más intensa registrada en julio desde que hay datos fiables.
¿Por qué importa esta mancha?
- Para la vida marina: muchos peces y especies planctónicas tienen umbrales térmicos estrechos. Un aumento de 2–3 °C puede desencadenar mortalidad masiva, migraciones forzadas o desajustes en las cadenas tróficas.
- Para la salud pública: aguas cálidas favorecen la proliferación de bacterias como Vibrio, que causan infecciones gastrointestinales o cutáneas. En 2023, ya se registraron brotes en zonas de Italia y Grecia con temperaturas similares.
- Para el turismo costero: playas con agua demasiado cálida pierden atractivo. Además, el calor extremo del mar está vinculado a una mayor intensidad y frecuencia de DANA (Depresiones Aisladas en Niveles Altos), fenómenos que podrían traer lluvias torrenciales este otoño.
El mar de Alborán no está exento de riesgos, aunque se salve del récord
Que el agua esté más fresca no significa que esté libre de impacto. El calentamiento global sigue actuando: la temperatura media anual del mar de Alborán ha subido 0,4 °C por década desde 1982, según datos del Instituto Español de Oceanografía (IEO). Lo que ocurre es que mecanismos locales, como el efecto terral marino, están actuando como amortiguadores —por ahora.
¿Qué pasa si estos mecanismos fallan?
Si los patrones de viento cambian por el calentamiento del Atlántico o por alteraciones en la corriente del Golfo, el upwelling podría debilitarse. Eso dejaría al mar de Alborán expuesto al mismo calentamiento que el resto del Mediterráneo. Ya hay estudios que advierten de una reducción del 15 % en la intensidad del upwelling en el sur de España para 2050, bajo escenarios de alta emisión.
La regulación europea exige monitoreo, pero no prevención directa
La Directiva Marco del Agua (DMA) y la Directiva de Estrategia Marina (DEM) obligan a los Estados miembros a evaluar el estado ecológico de sus aguas. En España, el Plan de Acción para el Mediterráneo (2022–2030) incluye el monitoreo de la temperatura superficial marina como indicador clave. Sin embargo, no establece umbrales de alerta térmica ni protocolos de respuesta ante olas de calor marino.
Esto deja una brecha: mientras los datos se recogen, no hay acciones concretas para proteger ecosistemas o informar a la población sobre riesgos reales —como la aparición de algas tóxicas o la disminución de oxígeno en zonas costeras.
Lo esencial en 3 puntos
- El efecto terral marino es un fenómeno local que mezcla aguas profundas frías con la superficie, manteniendo el mar de Alborán hasta 8 grados más fresco que Baleares en plena ola de calor.
- La «mancha cálida» del Mediterráneo no es solo un dato meteorológico: es una señal de estrés ecológico que amenaza la biodiversidad, la salud y el turismo costero.
- Aunque el mar de Alborán se salva ahora, su resiliencia depende de patrones climáticos que ya están cambiando: el upwelling podría debilitarse un 15 % para 2050, según proyecciones oficiales.
