El 28 de abril de 2025, España vivió un cero energético: una caída casi total de la generación nuclear que puso en jaque la estabilidad del sistema eléctrico. El evento coincidió con el relevo de José Bogas como CEO de Endesa y desató una fuerte crítica pública a la CNMC y a Red Eléctrica de España (REE). Bogas vinculó la resiliencia del sistema a la supervivencia de la energía nuclear y advirtió que su cierre masivo elevaría los precios un 20%.
¿Qué causó el apagón del 28 de abril de 2025?
El cero energético no fue un fallo técnico aislado. Fue el resultado simultáneo de paradas programadas y no programadas en tres centrales nucleares: Ascó, Vandellós II y Almaraz. Todas pertenecen a Endesa o están bajo su gestión operativa. Las paradas respondieron a criterios de mercado, mantenimiento y ajustes en ofertas al mercado diario y al mercado intradiario, no a fallos de seguridad.
Foro Nuclear confirmó que los expedientes abiertos por la CNMC no están relacionados con el apagón. Se centran en incumplimientos operativos menores: falta de prestación de control de tensión, errores en ofertas de energía y paradas motivadas por rentabilidad, no por riesgo.
¿Por qué criticó Bogas a la CNMC y a Red Eléctrica?
Bogas afirmó que la actuación regulatoria no contribuye a esclarecer las causas reales del cero energético. Acusó a la CNMC de desviar la atención hacia las centrales nucleares, mientras ignoraba fallos sistémicos en la coordinación entre generación, red y mercado.
También cuestionó a Red Eléctrica por su papel como operador del sistema. Señaló que la falta de mecanismos de respaldo ante la caída simultánea de tres reactores evidenció una fragilidad estructural en la gestión de la seguridad de suministro.
La nuclear como pilar de estabilidad
Bogas reivindicó la operativa de sus centrales el día del apagón. Destacó que todas cumplieron con los protocolos de parada segura y reportaron datos en tiempo real. Subrayó que la energía nuclear aporta inercia, estabilidad de frecuencia y capacidad de respuesta ante picos, atributos que las renovables intermitentes no garantizan por sí solas.
¿Cuál es el impacto económico real del cierre nuclear?
Un informe citado por Bogas proyecta que el cierre anticipado del parque nuclear español elevaría el precio medio de la electricidad en 13 €/MWh, un 20% sobre los niveles de 2025. Eso implica un coste adicional de más de 3.200 millones de euros anuales para consumidores y empresas.
Además, el vacío generacional se cubriría con ciclos combinados de gas, aumentando las emisiones y la dependencia de importaciones energéticas. El riesgo de déficit de capacidad también se dispararía en escenarios de baja producción eólica y solar.
Datos Clave
- El 28 de abril de 2025 fue el primer cero energético nuclear registrado en España.
- Las centrales afectadas —Ascó, Vandellós II y Almaraz— suman el 22% de la potencia nuclear instalada del país.
- La CNMC abrió expedientes sancionadores por incumplimientos de prestación básica de control de tensión, no por fallos de seguridad.
- El cierre anticipado de la nuclear podría elevar el precio eléctrico un 20%, según estimaciones técnicas citadas por Bogas.
- Endesa gestiona el 40% de la generación nuclear operativa en España.
¿Qué dice el marco legal y regulatorio actual?
El Real Decreto-Ley 17/2022, que regula la transición energética, mantiene la nuclear como tecnología de transición hasta 2035. Sin embargo, carece de mecanismos de seguridad de suministro vinculantes ante caídas coordinadas de generación fiable.
La Ley del Sector Eléctrico exige a Red Eléctrica garantizar la estabilidad del sistema, pero no define responsabilidades claras en escenarios de múltiples paradas nucleares simultáneas. Tampoco existe un sistema de compensación por prestación de inercia o servicios auxiliares que reconozca el valor sistémico de la nuclear.
El vacío regulatorio se agrava con la ausencia de un plan de respaldo estratégico para centrales de base. Mientras tanto, el mercado sigue premiando la flexibilidad sobre la estabilidad, desincentivando la operación continua de reactores.
El futuro del sistema depende de la gobernanza, no solo de la tecnología
El apagón no fue un accidente aislado. Fue un síntoma de una desconexión entre política energética, regulación técnica y operación real. La supervivencia de la nuclear no es solo una cuestión de licencias o calendarios de cierre. Es una decisión sobre qué tipo de sistema eléctrico queremos: uno centrado en el precio a corto plazo o uno diseñado para la seguridad, sostenibilidad y soberanía energética.