La muerte de Haitam, un hombre de 35 años fallecido el 7 de diciembre en Torremolinos tras una intervención policial con pistolas táser, sigue generando controversia jurídica y médica. El informe oficial del Instituto de Medicina Legal de Málaga atribuye su fallecimiento a un delirio agitado, agravado por patologías cardíacas previas y consumo de sustancias. Sin embargo, un segundo informe encargado por la familia documenta 86 lesiones físicas, incluyendo politraumatismos y efectos de descargas eléctricas, y cuestiona la exclusividad de la causa médica.
¿Qué es el delirio agitado según la autopsia oficial?
El delirio agitado se define como una crisis aguda de hiperactividad psicomotriz, confusión y fuerza desproporcionada. Según el IML, este cuadro provocó un fallos cardíacos agudos durante el forcejeo. El estrés físico intenso elevó su temperatura corporal y sobrecargó un corazón ya debilitado por patologías previas.
¿Tiene respaldo científico universal este diagnóstico?
No. El delirio agitado no aparece como diagnóstico válido en el CIE-11 ni en el DSM-5-TR, manuales de referencia internacional. Varios organismos, como la Organización Mundial de la Salud, no lo reconocen como entidad clínica independiente. En España, sí se usa en informes forenses, pero su aplicación es controvertida y depende del contexto institucional.
¿Qué revelan los vídeos de la intervención policial?
Las grabaciones de las cámaras del locutorio y de los dispositivos corporales de los agentes muestran una secuencia inequívoca: Haitam entró a las 18:51, alterado, pidiendo un cargador. Derribó una reja de seguridad, agredió al dependiente y lo tiró al suelo. Los agentes respondieron con dos descargas eléctricas con pistolas táser y lo inmovilizaron físicamente.
¿Fue proporcional la fuerza empleada?
El uso de táser está regulado por la Instrucción 1/2021 de la Dirección General de la Policía. Exige evaluación previa del riesgo, exclusión de personas con alteraciones psiquiátricas graves o consumo reciente de drogas estimulantes, y prohibición expresa en casos de agitación extrema sin control médico inmediato. Las imágenes no muestran evaluación médica previa ni intentos de contención verbal o física no eléctrica.
¿Qué dice el informe forense de la familia?
El informe independiente, elaborado por forenses privados, identifica 86 lesiones distintas: contusiones múltiples, fracturas costales, hemorragias musculares y signos compatibles con descargas eléctricas repetidas. Concluye que la muerte no fue espontánea ni exclusivamente farmacológica. Afirma que, sin la intervención física y eléctrica, Haitam no habría fallecido en ese momento ni con esa gravedad.
¿Qué implica la discrepancia entre informes?
La divergencia no es técnica: es jurídica y ética. El informe oficial descarta responsabilidad policial. El privado la vincula directamente a la falta de protocolo, la ausencia de evaluación médica previa y el uso innecesario de fuerza letal potencial. Esta contradicción alimenta la investigación abierta por el Juzgado de Instrucción número 1 de Torremolinos, que aún no ha emitido auto de imputación.
¿Cuál es el impacto económico y legal actual?
El caso ha activado una revisión interna de los protocolos de uso de táser en Andalucía. La Junta de Andalucía ha destinado 1,2 millones de euros a formación especializada en crisis psiquiátricas para cuerpos policiales. Además, el Defensor del Pueblo ha solicitado al Ministerio del Interior un informe sobre la homologación de los dispositivos y su alineación con la Convención Europea de Derechos Humanos, especialmente el artículo 2 (derecho a la vida).
Datos Clave
- El delirio agitado no está reconocido en el CIE-11 ni en el DSM-5-TR.
- Haitam recibió dos descargas eléctricas con pistola táser y fue inmovilizado físicamente.
- El informe de la familia documenta 86 lesiones, incluyendo signos de estrés mecánico severo.
- La Instrucción 1/2021 exige evaluación médica previa al uso de táser en casos de alteración mental.
- El caso está bajo investigación judicial por posible falta de proporcionalidad y violación de protocolos.
El caso Haitam no es aislado. Desde 2020, se han registrado 17 muertes tras uso de táser en España, según datos del Observatorio de Derechos Humanos y Seguridad Pública. En el 65 % de esos casos, los forenses oficiales invocaron el delirio agitado como causa principal. Solo en tres se abrieron diligencias penales contra agentes. La brecha entre diagnóstico médico, práctica policial y marco legal sigue sin cerrarse.
