La llegada del avispón oriental a Málaga ha generado una creciente preocupación entre los apicultores de la región. Desde su aparición en 2019, esta especie invasora ha comenzado a afectar gravemente a las colmenas locales, poniendo en riesgo la producción de miel y la biodiversidad de las abejas autóctonas. Ante la falta de acción por parte de las autoridades, los apicultores han decidido tomar la iniciativa y buscar soluciones en el lugar de origen del avispón: Chipre.
La situación es crítica. Joaquín Becerra, técnico especialista en apicultura y miembro de la organización agraria Coag, ha expresado su frustración ante la inacción de la Administración. «Ya hace seis años que llegó el avispón aquí y desde entonces estamos reclamando que actúen. En mayo conseguimos que se declarara especie exótica invasora, pero no hemos visto medidas efectivas», lamenta Becerra. Esta falta de respuesta ha llevado a los apicultores a organizar un viaje a Chipre a finales de agosto, donde esperan aprender de las técnicas que utilizan los apicultores locales para combatir esta plaga.
### Estrategias de Combate en Chipre
El viaje a Chipre tiene como objetivo principal conocer las estrategias que han implementado los apicultores chipriotas para lidiar con el avispón oriental. Esta especie, originaria de Asia, ha encontrado en Europa un nuevo hábitat donde proliferar, y los apicultores de Chipre han desarrollado métodos específicos para su control. Entre las técnicas que se planea estudiar se encuentran el uso de trampas, atrayentes y repelentes, así como otras prácticas de manejo que podrían ser adaptadas a las condiciones de Málaga.
Becerra destaca que la presión sobre las colmenas en Málaga ha aumentado considerablemente este año. «A estas alturas del verano ya tenemos más presión en las colmenas que en años anteriores. Esto implica que hay muchos más nidos y que, de aquí a que acabe su ciclo, todavía quedan más de dos meses en los que esta situación puede llevarse por delante muchas colmenas», advierte. La preocupación es palpable, especialmente en las zonas más cálidas de la provincia, como la Costa y el Guadalhorce, donde la proliferación del avispón es más intensa.
La experiencia de los apicultores chipriotas es valiosa, ya que han estado lidiando con esta especie durante más tiempo. Se espera que el intercambio de conocimientos y técnicas permita a los apicultores malagueños implementar medidas más efectivas en sus colmenas. La colaboración entre apicultores de diferentes regiones es fundamental para enfrentar este desafío, que amenaza no solo la producción de miel, sino también la salud del ecosistema local.
### La Amenaza del Avispón Oriental
El avispón oriental, conocido científicamente como Vespa orientalis, se ha convertido en una de las principales amenazas para la apicultura en Málaga. Esta especie se caracteriza por su gran tamaño y su agresividad, especialmente cuando se siente amenazada. Su dieta incluye abejas, lo que representa un peligro directo para las colmenas. En el último año, la situación ha empeorado, y los apicultores han notado un aumento en la cantidad de reinas, lo que augura una temporada aún más complicada.
Becerra señala que, a pesar de la mortandad de algunas reinas debido a las condiciones climáticas, la cantidad de reinas que han sobrevivido es alarmante. «A finales de febrero, con las lluvias, muchas de ellas perecieron, pero las que entraron en hibernación eran muchísimas. Desde primavera hemos visto muchas más reinas que el año pasado», explica. Esta proliferación ha llevado a una presión sin precedentes sobre las colmenas, y los apicultores temen que, si no se toman medidas urgentes, muchos de ellos se verán obligados a abandonar la actividad.
La situación es crítica, y la falta de acción por parte de las autoridades agrava el problema. Becerra hace un llamado a la Administración para que se involucre de manera efectiva en la lucha contra esta especie invasora. «La administración se tiene que poner las pilas, porque nosotros solos no podemos llevar el peso de combatir a esta especie invasora», concluye. La colaboración entre apicultores y la intervención de las autoridades son esenciales para proteger no solo la industria de la miel en Málaga, sino también la biodiversidad y el equilibrio ecológico de la región.