En la última década, el mercado laboral español ha experimentado un notable crecimiento, lo que ha llevado a un aumento significativo en el número de cotizantes por cada pensionista. Según los datos más recientes, en junio de 2025, había 2,34 trabajadores por cada persona que recibe una pensión, un incremento respecto al 2,04 registrado en junio de 2015. Este cambio es un reflejo de la evolución del empleo en el país y de las reformas implementadas en el sistema de pensiones.
El aumento en la tasa de cotización se debe a un crecimiento del 26,7% en el número de afiliados a la Seguridad Social, en comparación con un incremento del 10,7% en el número de pensionistas. En términos absolutos, España cuenta actualmente con 21,86 millones de afiliados y casi 9,4 millones de pensionistas. Sin embargo, este panorama no es homogéneo en todo el territorio nacional, ya que existen diferencias significativas en la tasa de dependencia entre las distintas comunidades autónomas.
### Diferencias Territoriales en la Tasa de Dependencia
La tasa de dependencia, que mide la relación entre el número de trabajadores y pensionistas, varía considerablemente de una región a otra. Por ejemplo, las Islas Baleares presentan la mejor ratio, con 3,48 trabajadores por cada pensionista, seguidas de Madrid (3,25) y Almería (3,06). En contraste, provincias como Ourense, Lugo y León muestran cifras alarmantes, con ratios de 1,13, 1,33 y 1,36, respectivamente. Estas diferencias reflejan no solo el envejecimiento de la población en ciertas áreas, sino también la dinámica del mercado laboral en cada región.
El envejecimiento de la población es un factor crucial que influye en la sostenibilidad del sistema de pensiones. A medida que la generación del baby boom se retira, se espera que el número de pensionistas aumente considerablemente, alcanzando cerca de 16 millones en los próximos años, según proyecciones de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF). Esto plantea un desafío significativo para el sistema de pensiones, que deberá adaptarse a un nuevo contexto demográfico.
### Reformas en el Sistema de Pensiones
Para hacer frente a este desafío, el Gobierno español ha implementado diversas reformas en el sistema de pensiones. Estas reformas buscan no solo aumentar la sostenibilidad financiera del sistema, sino también incentivar la prolongación de la vida laboral. Entre las medidas adoptadas se incluye un mecanismo de equidad intergeneracional, cambios en los incentivos y penalizaciones para alargar la edad real de jubilación, así como una reforma del sistema de cotización para autónomos.
Además, se ha incrementado la base máxima de cotización y se ha creado una cuota de solidaridad para los salarios más altos, con el objetivo de elevar los ingresos del sistema. Estas medidas son fundamentales para garantizar que el sistema de pensiones pueda hacer frente al aumento previsto en el gasto en prestaciones durante las próximas décadas.
La reforma también incluye una cláusula de salvaguarda que obliga a evaluar cada tres años la proyección de gastos e ingresos del sistema. Hasta ahora, los análisis han indicado que no es necesario tomar medidas adicionales para evitar el desajuste en las cuentas de la Seguridad Social. Actualmente, la tasa de crecimiento anual de la afiliación media a la Seguridad Social es del 2,19%, casi el doble que el crecimiento del número de pensionistas, que se sitúa en un 1,70%.
En términos de composición, la mayoría de los cotizantes (17,4 millones) se encuentra en el régimen general, mientras que hay 3,4 millones de autónomos, 65,000 trabajadores del régimen del mar y 876 del carbón. Entre los 9,4 millones de pensionistas, la mayoría recibe pensiones de jubilación (6,5 millones), seguidas por los perceptores de viudedad (1,5 millones), incapacidad permanente (un millón), orfandad (321,116) y a favor de familiares (45,968).
La tasa de dependencia ha fluctuado a lo largo de los años, manteniéndose en torno al 2% desde que se tienen registros en 1990, aunque alcanzó casi el 3% en 2007. Desde entonces, ha mostrado una tendencia a la baja, aunque con altibajos, hasta la situación actual. La capacidad del sistema para adaptarse a estos cambios demográficos y económicos será crucial para su sostenibilidad futura y para garantizar que los pensionistas reciban las prestaciones que necesitan.