• Today is: Martes, septiembre 17, 2019

  dentistas en torremolinos

El PP de Benalmádena, en el laberinto

pp
Jose Manuel Bielsa
septiembre22/ 2017

Moya y García Gálvez, frente a frente, aspiran a presidir el partido en una situación muy similar a la vivida hace más de cuatro años, en el invierno del 2012 al 2013.

El Partido Popular de Benalmádena se ha tomado más de cuatro años para volver a la misma encrucijada en que se hallaba a principios de 2013, justo antes de que Paloma García Gálvez se hiciera “por aclamación”, decían los titulares entonces, con la presidencia del PP local tras retirar la dirección provincial de la formación su apoyo al hombre que hasta ese momento había conseguido el mejor resultado para los Populares en unas elecciones municipales en la localidad, Enrique Moya.

Cuatro años después, el Partido Popular parece distar mucho de estar en condiciones de restañar sus heridas, aunque parece que se ha puesto manos a la obra. Con todo, se encuentra disuelto y bajo el control de una gestora ante la creciente división que se estaba produciendo en su seno. Una división que es desde hace tiempo un secreto a voces y que se recrudeció especialmente tras ser García Gálvez incapaz de aglutinar en su entorno una mayoría que le diera la alcaldía de Benalmádena, de la que se vio privado el PP a pesar de ser la fuerza más votada, en favor de un conglomerado de cinco partidos.

Esa misma división, se vuelve a ilustrar en estos días tras saberse que tanto Moya como García Gálvez, Alfa y Omega de hace cuatro años, siguen dispuestos a no ceder y a disputarse la presidencia de la formación, si bien esta vez cabe pensar que ninguno, a diferencia de hace cuatro años, cuenta con el respaldo indisimulado de Málaga, que ha venido siendo quien tradicionalmente ha movido los hilos en la agrupación local de los conservadores y a la que no hace especialmente feliz que haya más de una candidatura, como es público y notorio.

Así, a algo menos de dos años de las próximas elecciones municipales, se mantiene la incertidumbre en un PP de Benalmádena que ya debería haber celebrado su congreso local, una cita para la que a estas alturas del año todavía no consta que haya fecha aunque, extraoficialmente, se baraja noviembre. C omo resulta evidente “in extremis” porque el año se acaba.

El detalle es llamativo porque quizá dé la medida de los “pies de plomo” con los que la cúpula Popular de la provincia está entrando en un tema delicado, el de la sucesión, que podría acabar por airear públicamente y de modo poco edificante la  comprometida brecha que separa a la exalcaldesa, que cuenta con el respaldo de una parte de la militancia, de su contendiente, presidente de la gestora elegido por ser una persona “querida y respetada por todas las partes” según señaló en su momento el propio Partido Popular mediante comunicado.

Vayamos por partes: Si bien el gran activo de Moya es que es bien conocido y tiene tirón entre el tradicional votante de centroderecha de la localidad, lo cierto es que Málaga, por más que pueda doler, parece haberlo tratado siempre con cierta displicencia.

A ello se suma que desde el punto de vista de la pura estadística, rara vez el presidente de una gestora acaba liderando un partido una vez superado ese trance, lo que no quiere decir que sea imposible, ni que no pueda haber excepciones, como es el caso de Cristina Cifuentes en Madrid.

Por otro lado, parece poco razonable pensar que la dirección provincial del partido permitirá, como si no fuera con ella, que García Gálvez, que de momento ya cuenta con el respaldo de ciertos poderes fácticos locales, retome el control de una formación que en sus manos ha quedado tan deteriorada como para acabar provisionalmente en la forma de una gestora.

En su contra puede ir, le pese a quien le pese, la sombra de Francisco Salido, que es alargada todavía y se proyecta de manera poco edificante sobre su gestión, pero sobre todo, que insista en “enredar”, por emplear un eufemismo, especialmente cuando se han movido hilos y se la ha tratado con generosidad suficiente como para proporcionarle una salida digna en el exilio dorado de la Mancomunidad de Municipios, un lugar en el que, como decía el Popular mijeño Santiago Martín “nunca hay nadie” y no se sabe para qué “coño” vale. Literalmente.

En esta situación, se produjo la semana pasada un encuentro de Patricia Navarro, secretaria general del PP de Málaga y número 2 del partido en la provincia con la gestora local en un clima que empieza a preocupar y que se da también, a otro nivel, quizá por otras razones, en Torremolinos, donde el ex-alcalde Popular Fernández Montes no sólo parece resistirse a entregar la cuchara, valga la expresión, sino que incluso estaría por la labor de zancadillear a sus sucesores.

Según ha podido saber este redactor, la reunión de Benalmádena sirvió para ir empezando a descartar terceras opciones que hasta hace poco sonaban, como la de Víctor González, que tiene poco tirón aunque gusta en Málaga, o la posibilidad del ex edil Rafael Obrero, que nunca termina de dejar de estar en las quinielas y que suscita cierto interés, aunque, según las fuentes consultadas, muy próximas al PP local, parece que ambos acabarán finalmente por alinearse con Moya.

En suma, Navarro habría venido a dejar hacer a las partes para que, en resumidas cuentas, se aclaren y decidan cuanto antes.

Todas las incógnitas permanecen pues, abiertas en el PP local a menos de 21 meses para la próxima convocatoria electoral. Quizá incluso la posibilidad de la ruptura si las cosas no se resuelven a gusto de todos. Tanto ellas, (las incógnitas) como las heridas que aquejan a la formación conservadora, son cuestión de tiempo y de voluntad. Tiempo todavía hay más que suficiente, quién sabe si el problema no será al final una cuestión de voluntad.

Etiquetas: , ,
Jose Manuel Bielsa