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  dentistas en torremolinos

-“Los festivales son el último refugio del cine”. Entrevista con Carlos Pumares

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Jose Manuel Bielsa
noviembre09/ 2019

El popular crítico cinematográfico que estuviera detrás del programa radiofónico “Lluvia de estrellas” ha visitado Benalmádena para recoger el premio honorífico “Una vida de cine” que le ha concedido el FICCAB en su edición de este año

Carlos Pumares (Portugalete 1943) se ha acercado este fin de semana hasta el Festival Internacional de Cortometraje y Cine Alternativo de Benalmádena para recoger un galardón que reconoce la que fue su labor al frente de la mítica Semana Internacional de Cine de Autor de la que se cumplen 50 años en 2019.

Amable, sin dejar de ser enérgico, y con cierto aire taciturno (debe ser la edad), el crítico ha participado en una Mesa Redonda que tuvo lugar el viernes en el castillo del Bil-Bil sobre lo que fue aquel festival pionero. Ya que de cine se trata, hay señalar que el escenario elegido para este acto no deja de ser cinematográfico, puesto que el Bil-Bil sirvió de plató para el rodaje varias escenas de “Cuidado con la señoras” (Julio Buchs, 1968), película que protagonizaron José Luís López Vázquez y Juanjo Menéndez.

P.-¿Qué destacaría usted de la Semana Internacional de Cine de Autor? ¿Qué cree que significó? ¿Por qué razón merece la pena conmemorar su 50 aniversario y recordarla?

R.-Málaga tiene hoy el Festival de Cine Español, pero entonces aquí no había nada. Recuerdo un intento del productor Manuel Salvador, que quiso hacer un festival en Marbella para el que se trajo nada más y nada menos que a Espartaco Santoni, que llegó a rodar alguna película en Marbella, creo recordar. Pero bueno, la Semana Internacional de Cine de Autor de Benalmádena fue algo innovador, fue pionera. Yo me impliqué por el cariño especial que le tenía a Luís Mamerto López Tapia y gracias a él conocí a Enrique Bolín. Hay que decir que fueron los grandes impulsores de aquel festival. Yo me convertí en una especie de alter ego de Luís Mamerto porque tenía muchos contactos, conocía a gente, y entre unos y otros lo sacamos adelante. Recuerdo que el festival tenía lugar en el Hotel Alay. Allí mismo estaba el auditorio, en unos salones grandes del sótano. El cine estaba allí. Fue una especie de alegría. La verdad es que fue un festival que me hizo mucha ilusión y en que participé de la mano de un gran amigo como era Luís Mamerto, al que yo ya conocía de antes. Además, había que venir con antelación y te pasabas tres semanas casi de vacaciones en el Alay, porque entonces era todo muy diferente y había que hacer las cosas con mucho tiempo.

P.-¿Qué aporto la SICAB al cine español y al panorama cultural de entonces?

R.- Aportó que lo enriqueció. Piense que en España no había entonces más que el festival de cine de San Sebastián, que siempre estaba en crisis, o la semana de cine en color de Barcelona. Hablo de los sesenta. Fíjese usted, en Cartagena llegó a haber un festival de cine náutico. Poco más. Entonces surgió lo de Benalmádena y fue muy atractivo, estuvo muy bien.

P.-Usted formo parte del equipo directivo de la SICAB, ¿Por qué no tuvo continuidad?

No llegué a codirigirlo más que de una manera anecdótica. Me limité a ayudar a Mamerto en lo que pude. La cuestión es que, a través del programa de radio, yo conocía a muchos distribuidores, así que hablé con algunos para decirles que vinieran y se trajeran películas. Yo, la verdad, es que prefiero sentarme y hacer crítica que es lo mío. Pese a todo, debo decir que fue una experiencia muy agradable. En Benalmádena no había nada entonces. Recuerdo que Arroyo de la Miel era una especie de barriada. En fin, era un lugar encantador. Bolín era un hombre entrañable y todo fue muy espontáneo. De la noche a la mañana vino un montón de gente. La verdad es que es el único festival en cuyo desarrollo he tomado parte, en todos los demás siempre fui como público, en la categoría de crítico. Luego no estuve de acuerdo con el planteamiento del festival de Julio Diamante y no trabajé con él. Ya sé que la gente dice que soy un exagerado, pero creo que se cargó la SICAB cuando se la llevó al Palacio de Congresos de Torremolinos. ¿Cómo vas a hacer un festival de cine con el nombre de Benalmádena en Torremolinos?

P.-¿Cómo ve el cine actual?

R.- No existe. No es un problema de España, es que la gente ha dejado de ir al cine. Voy a la Berlinale y se llena, a San Sebastián y se llena, a Venecia y lo mismo. Pero es un espejismo. Yo suelo decir que los festivales son el último refugio del cine.

P.- Vamos, que no le augura mucho futuro.

R.- Poco. Con la llegada de las cámaras digitales da la sensación de que ya el más inútil puede hacer una película. Mire, hay una cinta reciente que se llama “El faro”, que es estupenda, pero el director se ha empeñado en rodarla en blanco y negro con una cámara digital que lo que hace es que la película sea toda de tonos grises. Un horror. Para hacer una película en blanco y negro como Dios manda, hay que ir al laboratorio, pedir que te cambien los baños para el revelado y pedir que te hagan película en blanco y negro. ¿Por qué ha hecho este señor esa tontería si en color hay magníficas películas? Pues por puro snobismo y es una pena, porque la película es magnífica, a pesar de ese blanco y negro fatal que le ha salido.

P.- ¿Qué opina de esas polémicas declaraciones de Scorsese diciendo que el cine de superhéroes no es cine de verdad? ¿Está de acuerdo?

R.- Scorsese dijo en San Sebastián este año que solo se aloja en hoteles que tengan una cadena de televisión que se llama TCM, un canal que emite mucho cine clásico. Puso una pancarta y todo. Bueno. Pues vale. Yo puedo decir que sólo voy a hoteles que dispongan de párking gratuito, porque San Sebastián es precioso, pero carísimo. Mire usted, las polémicas yo creo que son para la política, no para el cine,  y Scorsese puede decir lo que le apetezca, para eso tiene una categoría.

P.- ¿Qué le parece que las grandes productoras se hayan apoderado de los cines? Me refiero a que fuera de las grandes capitales es casi imposible ver películas que no sean la típica  superproducción del mes.

R.- Mire usted, un señor coge un cine grande y lo convierte en 6 salas. Pues aún así se tira de los pelos para llenar. Volvemos a lo de antes. El problema es que la gente ya no va al cine. Hay muchas distracciones que antes no había. Yo tengo una serie de canales, Movistar, Paramount, Netflix, la Fox, luego está el teléfono, la tablet, You Tube. Se ha terminado lo de ir al cine. Aquello de la sesión numerada, la sesión continua, el programa doble y las matinales que había, es historia y el señor que hoy tiene un cine tiene que vivir. Unos grandes almacenes han cogido el Cine Avenida de Madrid y no han dejado más que las taquillas a la entrada de las escaleras. Una cosa que me parece incomprensible. En Berlín había una pastelería magnífica en la Kurfürstendamm, la mejor del mundo para mi gusto, bueno pues la ha cogido una franquicia internacional y ha desaparecido. La verdad es que lo odio, pero será el signo de los tiempos.

P- ¿Es el oficio de crítico cinematográfíco una profesión en peligro de extinción?´

R.- Yo creo que si quedamos pocos es porque ya no hay cine. Pero bueno, hay mucha gente joven que escribe cosas sobre cine y series de televisión en Internet. Igual no es tan terrible.

 

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