• Today is: Lunes, septiembre 16, 2019

  dentistas en torremolinos

Demagogia, populismo y el Impuesto de Bienes Inmuebles

foto-retirada-de-cartel-1
Jose Manuel Bielsa
febrero16/ 2017

A pesar de que el Partido Popular es la formación política que más subidas de impuestos ha realizado en la historia fiscal española, jamás se vio a los Populares benalmadenses manifestarse contra las alzas tributarias dictadas por sus correligionarios del Gobierno Central.

La cosa es como sigue: Mariano Rajoy prometió en la campaña electoral previa a su elección como presidente del gobierno en 2011 que no subiría los impuestos y se estrenó con un hachazo fiscal al IRPF, el establecimiento de un gravamen complementario para las rentas de trabajo y una tarifa progresiva para el ahorro, medidas éstas a las que siguieron en estos últimos años casi cuarenta cambios normativos en materia tributaria.

 Sólo en el primer año y medio de la anterior legislatura, el Partido Popular realizó desde el gobierno central 30 subidas de impuestos mediante cinco revisiones del IRPF, cuatro del Impuesto de Sociedades, dos del IVA, dos del Impuesto de Bienes Inmuebles o la renovación del Impuesto de Patrimonio cuando había anunciado su supresión, entre otras

 Como resultado de estas medidas y de algunas otras que las siguieron, según el informe “Paying Taxes 2016” de Price Waterhouse Coopers, resulta que hoy por hoy las empresas españolas son las sextas que más carga tributaria soportan de toda la UE. En torno a 9 puntos porcentuales por encima de la media.

Según datos de esa misma Unión Europea hechos públicos a finales de 2016, España es el séptimo país que más ha subido los impuestos en la última década del conjunto de la Europa de los 26.

Pero en todo ese periodo al que abarca toda la legislatura anterior y lo que va de ésta, hasta hoy, el ejecutivo Popular ha creado 12 nuevas figuras tributarias. De ellas, ocho en el sector eléctrico, y otras para cobrar el 20% de los premios de las loterías, para los depósitos bancarios, los hidrocarburos o el medioambiente, además de que ha impulsado la generalización del “repago” farmacéutico.

El PP, desde que gobierna nuestro país, no solo ha implantado el “recargo temporal de solidaridad” del IRPF en 2011, sino que también eliminó la bonificación del impuesto sobre el gasóleo profesional, por ejemplo, además de que, también él, impulsó la subida del IBI.

Después de todo eso, eliminó deducciones en compra de vivienda nueva, subió el impuesto de sociedades, subió las tasas universitarias, los impuestos especiales sobre tabaco, que ha sufrido una carga tributaria del 600% desde 1990, y ha subido también, el año pasado, el que afecta a las bebidas alcohólicas, además de que recientemente, ha creado un nuevo impuesto sobre las bebidas azucaradas, todo ello mientras saqueaba la caja de las pensiones, aprobaba una amnistía fiscal encubierta, se comprometía con Bruselas a prorrogar el Impuesto de Patrimonio o rescataba BANKIA con más 20.000 millones de euros de dinero público tras su salida a bolsa, impulsada por Rodrigo Rato, hasta entonces auténtica vaca sagrada del PP.

Durante todo el tiempo en que estas alzas tributarias generalizadas han tenido lugar, casi cuarenta en total, no hemos visto nunca a los Populares benalmadenses manifestarse contra las subidas de impuestos aprobadas por sus correligionarios del Gobierno Central, ni poner pancartas en el Salón de Plenos municipal, ni hacerse la foto indignados. Y miren que han tenido tiempo y ocasiones. La última, hace unos días, en el congreso del Partido Popular de Andalucía, ocasión que han aprovechado (eso sí, mire usted) para hacerse unas fotos simpatiquísimas poniendo morritos con la vicepresidenta del gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, a la que le podían haber hecho llegar su descontento. Pero no.

A uno le da la sensación que el problema es otro. Independientemente de que parece que al PP local le cuesta asumir que está en la oposición y esta vez no hay bucaneros que le monten la moción de censura con la que sueña, se diría que su problema es aquel de la moral de Tartufo, un personaje creado por el dramaturgo francés Molière allá por 1664 que ejemplificaba la hipocresía moral de quien convierte todo lo que tiene a mano en un pretexto que le permita censurar a los demás sin llegar a ser capaz de ponerse delante del espejo, aunque bien pensado, ni siquiera sea eso.

Quizá sea tan simple, tan absolutamente simplón, como lo del joven “Youtuber” malagueño Abel García, que hace pocos días ha encontrado divertido echarle gas pimienta a una pizza con la que ha atacado al repartidor que se la entregaba en la puerta de su casa. Tras colgar el video en Internet, al verse censurado públicamente, ha dicho arrepentirse pero, en un ejercicio virtuoso de degradación moral, ha puntualizado, como para disculparse (o por el estilo), que: -“La fama es la fama y el dinero, el dinero”, tras especular con la posibilidad de que la broma de mal gusto le reporte unos miles de euros y cierta notoriedad.

Vaya por delante que uno cree que el PP de Benalmádena no se arrepiente en absoluto de que su propio partido haya subido los impuestos a sus conciudadanos a lo largo de los últimos años hasta casi en 40 ocasiones. Si no le ha importado antes, nada hace pensar que le importa ahora, pero, ya se sabe, en el bazar “Todo a 1 Euro” de la política, la foto es la foto.

¿De verdad hay alguien que todavía se toma en serio lo de que el PP está en contra de las subidas de impuestos? Venga ya.

Etiquetas: , ,
Jose Manuel Bielsa