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  dentistas en torremolinos

El candidato sigue en el aire

obrero
Jose Manuel Bielsa
enero15/ 2018

Tras su congreso local, el PP de Benalmádena parece apostar por cerrar heridas con una ejecutiva moderada y de consenso, aunque no despeja la incógnita más importante.

La renovación “sui generis” que se propuso poner en marcha el Partido Popular tras su XI Congreso celebrado en Enero de 2013, hace cuatro años, culmina con el retorno de Enrique Moya a la presidencia local del partido conservador. Cuatro años ha tardado el PP en recorrer su particular bucle melancólico y volver al punto de partida, algo que desde estas páginas ya se había advertido más de una vez, y cuatro tarda Bendodo en hacer bueno el aserto detectivesco aquel que decía que el asesino acaba por volver siempre al lugar del crimen, dicho todo (naturalmente) en sentido metafórico. No haya malas interpretaciones.

Metafóricamente pues, quizá vuelva el presidente de los Populares malagueños, entre otras cosas, a borrar pistas, indicios, a asegurarse de que no le puedan ajustar las cuentas aquellos a quienes defenestró en su momento y a aquellos otros a los que defenestra ahora, naturalmente y como siempre, con la imprescindible unanimidad pretextual de las bases, cuando no con su pura aclamación multitudinaria toda vez que el PP es un partido de orden, como todo el mundo sabe.

Así, sin atisbo de la menor autocrítica por el daño causado al Partido Popular benalmadense tras un singular Via Crucis que le dejó sin la alcaldía en las últimas municipales y acabó por incluir la nada edificante disolución de la directiva local, la dimisión (léase cese) de su presidenta y la creación de una Comisión Gestora, volvió Bendodo a la arena de Benalmádena con cara de no haber roto jamás un plato para ofrecer una reparación, cuando menos moral, a Enrique Moya, con el que espera que el Partido, hecho unos zorros, recupere tono muscular para unirse en torno a su próximo candidato a las elecciones municipales y dar la batalla electoral por la alcaldía.

Una batalla para la que ahora sabemos que “propone” a Rafael Obrero, algo que desde estas páginas se ha comentado también más de una vez, (conviene recordarlo a quienes “no nos leen” o sólo lo hacen con ánimo de desprestigiarnos) que tendrá el respaldo de una nueva directiva Popular que da la sensación de ser muy de consenso y de venir muy a cerrar heridas.

Esa nueva directiva, que hace a García Gálvez Presidenta de Honor, lo que significa que conserva la dignidad pero no el poder ejecutivo, la reduce, según se mire, a la condición de jarrón chino y rescata a figuras de un periodo anterior como Pedro Duarte, además de que de sus puestos clave desaparece el perfil furioso de Concha Cifrián a favor de otros, de tono aparentemente más moderado, como Yolanda Peña, Ana Macías y Adolfo Fernández que se mantienen, o Juan Olea, hombre habilísimo capaz de absolvernos de todos nuestros pecados y, simultáneamente, elevar su condición de superviviente político a nivel “experto” al hacerse con la Secretaría General.

Sin embargo, lo más llamativo de todo, tiene que ver con aquello de que la mejor manera de esconder algo es dejarlo a la vista. Y a veces es verdad. Lo decimos por el verbo del titular del que se han hecho eco en buena parte de la prensa escrita provincial.

Fíjense: El PP “propone” a Rafael Obrero ser candidato. Algo que quizá ha sido malinterpretado por ciertos medios capitalinos dando por seguro que será número 1 de la lista Popular en las municipales benalmadenses de 2019, aunque la secretaria general del PP malagueño, Patricia Navarro, señalara en declaraciones a esos mismos medios, literalmente, que en el congreso celebrado en la Casa de la Cultura de Arroyo de la Miel el viernes pasado NO se estaba eligiendo candidato.

Las cosas, claras: Es evidente, al menos desde Noviembre, cuando DIARIO SUR lo publicó, que el PP apuesta por él, le proyecta, le propone. Elijan el verbo que más les guste. La cuestión es que han pasado dos meses desde entonces y yo todavía no he oído a Rafael Obrero, que como es lógico se deja querer, aceptar, ni explícitamente, ni de ninguna otra manera, ese ofrecimiento.

Atentos, porque aunque no han transcendido aún los motivos de sus reservas, que han existido, lo que sí es público y notorio es que el bueno de Obrero, al menos hasta anteayer, se lo andaba pensando mucho y tenía cara de no tenerlo nada claro. Veremos si no ha terminado aún el largo folletín sucesorio del PP benalmadense y deshojar la margarita de la candidatura a las municipales del 19 puede ser todavía una caja de sorpresas.

Jose Manuel Bielsa